La construcción de la memoria colectiva
La memoria colectiva que se construyó desde el circulo de artistas e intelectuales liberales del siglo XIX tiene su raíz en la sacralización católica. A partir de su visión la historia de México se explica como un nacimiento, muerte y resurrección. La época antes de la conquista donde hay un sustrato original (visión fomentada por el relativista cultural y la izquierdas indefinidas actuales) la conquista como muerte y la resurrección cuando México como país independiente recupera su originalidad. Según refiere Pérez Vejo en su reciente libro «México, una nación doliente» https://amzn.to/3xINH4P la historia de México sigue los pasos de una historia sagrao «El tiempo feliz de la época prehispánica, los misterios gozosos; muerto, en una orgía de sangre y destrucción, con la Conquista, los misterios dolorosos y resucitado con la Independencia, obra de los héroes que “nos dieron patria”, los misterios gloriosos”

Las imágenes que narran la memoria colectiva
La nación mexicana es un ente abstracto representada a través de un personaje figurativo “el mexicano” y ¿quien más Mexicano que Cuauhtémoc?, derrotado pero inquebrantable, la pintura de Leandro Izaguirre “El suplicio de Cuauhtémoc” de 1893 muestra a un Tetlepanquetzaltzin aterrorizado y adolorido, pidiendo a un estoico Cuauhtémoc que le revele el paradero del tesoro a sus crueles verdugos, los conquistadores españoles vestidos con armaduras y encabezados por la altiva postura de un elegantemente vestido Hernán Cortés.
“Un cuadro, en definitiva, no es un cuadro sino un discurso” (Pérez Vejo) https://amzn.to/3xINH4P
Después de la desamortización de los bienes de la iglesia con el triunfo del liberalismo el estado se convirtió en el principal mecenas del arte, la pintura pasa de representar la cristiandad a representar la mitología, en el caso de nuestro país a crear una mitología del origen de la nación mexicana. La imagen de un Cuahutémoc el último tlatoani de Tenochtitlán siendo torturado por Hernán Cortés fue tan reproducida, narrada y contada que se ha fijado en la memoria colectiva de lo que es «ser mexicano» aunque nunca haya sucedido.

En la pintura de Izaguirre vemos a un indio a penas con ropa y en guaraches, siendo sometido por un europeo materialmente superior; pero moralmente los papeles son los opuestos, el indio (o indígena, anahuaca, primera nación originaria, azteca etc.) cuasi desnudo como buen salvaje, es una especia de Jesucristo siendo martirizado listo para ascender al reino de los cielos y desde ahí cuidar de todos nosotros los pobres que nos quedamos desamparados en este mundo en manos de los crueles conquistadores españoles.
Para explicarlo en forma simple, se requería crear un país o nación, y para eso había que inventarle un relato, para este relato también se inventan personajes, la confusión viene porque se usan nombres de personajes que realmente existieron en la historia para este relato ficticio
La historia real de la tortura Cuahutémoc
En realidad Cuauhtémoc venía digamos de la baja nobleza, era un sacerdote de los llamados Tlamacazque encargado de los rituales de sacrificios, si tomamos en cuenta que la mayoría de los mexicanos con origen en el centro y sur del país somos descendientes de los grupos indígenas de esas regiones, lo más probable es que nuestros ancestros no provengan del linaje tenochca al que pertenecía Cuauhtémoc, sino de los pueblos que conquistaron los tenochcas. Ahora bien, si alguno de nuestros antepasados fue capturado en una de las guerras de expansión de la Excan Tlataloyan o triple alianza mexica, Cuauhtémoc, hubiera sido el encargado de abrirles el pecho en el templo mayor de Tenochtitlán, es decir, un personaje de la historia con el que no nos quisieramos relacionar a diferencia del personaje del relato nacional.
Las fuentes a penas mencionan el suplicio de Cuauhtémoc y algunas incluso olvidan a su primo Tetlepanquetzaltzin. El conquistador Bernal Díaz incluso menciona que Cortés se opuso a la tortura de este, la cual fue realizada por el tesorero Julian de Alderete, quien solicita sea entregado por Cortés para revelar el paradero del tesoro para la real hacienda de su majestad. Solo el oidor Alonso de Zorita menciona la voluntad de Cortés por entregar al tlatoani cautivo y participar en su tortura. Se trata de otro de los cargos por los cuales querían acusar a Hernán Cortés en su juicio de residencia.
Se le hizo juicio y tortura a Cuauhtémoc debido a que algunos buzos seguían rescatando piezas de joyería hundidas en la laguna y se pensaba que Cuauhtémoc podría conocer el paradero del oro faltante que se juntó adurante la noche triste y que sería de gran ayuda para calmar las tensiones entre españoles que se sentían defraudados por el mínimo pago que habían recibido después de la toma de Tenoctitlán, sin embargo, este tesoro ya se había gastado por e tlatoani, pues utilizó las piezas recuperadas para intentar comprar lealtades entre los principales de la cuenca de México, gasto totalmente infructuoso pues nadie acudió a la defensa de Tenochtitlán.
Las oscuras circunstancias del ascenso de Cuahutémoc
Cuauhtémoc había tomado el papel de tlatoani después de la traición cometida a Axopacatzin, cuando muere Cuitlahuac contagiado por la viruela, el poder recayó en el hijo de Moctezuma Axopacatzin, quien estaba juntado riquezas para entrevistarse con Cortés y retomar la alianza hispano – tenochca que había iniciado su padre, sin embargo, Cuahutémoc aun como sacerdote de cabellos largos entró al palacio para asesinarlo a traición, se cortó el cabello como símbolo de dejar su cargo de tlamacazque (sacerdote encargado de los sacrificios) para tomar su lugar como tlatoani y ordeno la ejecución de los principales que respaldaban la alianza con los hispanos. Para emparentar con el alto linaje Cuahutémoc desposa a la hija de Axopacatzin de tan solo 10 años; una acción desesperada de alguien que no tenia cabida en el nuevo orden donde serian erradicadas sus costumbres.

Desde su experiencia como tlamacazque prefiere sacrificar a su pueblo antes de rendirse y pactar, durante muchos días estuvo perdida la situación e intenta escapar, pero al ser capturado le pide al «Señor Malinche» Hernán Cortés que le habrá el pecho pues ya no podía sostener más su ciudad, símbolo tomado como una muestra de valor y sacrifico por luchar hasta el final, pero también podría ser visto como una muestra del fanatismo religioso que privaba en este grupo de las altas esferas del poder mexica, grupo que había aterrorizado por varias décadas a los pueblos conquistados bajo esa terrible tradición de abrirles el pecho. Obviamente Cortés no accede ante esta petición de sacrificarlo y le dice que seguirá manteniendo su gobierno. Pero un personaje aferrado a esas tradiciones no sería de utilidad para mantener la estabilidad en el reino de la Nueva España.
En pocas palabras, Cuahutémoc fue en términos históricos un personaje oscuro y poco relevante para los procesos que sucedían en la cuenca de México en el siglo XVI, no obstante, el Cuahutémoc inventado en el siglo XIX es uno de primera importancia en la mitología nacional.
Bibliografía
Pérez Vejo, Tómas. México Una Nación Doliente.
Miralles, Juan. Hernán Cortés: Inventor de México

Elocuente y preciso dá cuenta de hechos históricos bien fundamentados.
Gracias Maestro.
Muy interesantes estos temas históricos y el valor que representan en un territorio mexicano que ha perdido identidad, siga compartiendo sus conocimientos que hace mucha falta, incluso urgente para nuestra actualidad.