Hay que tener en claro que primero nace el estado nación mexicano y luego la cultura mexicana y que México surge como producto de la madurez política, económica y social que había alcanzado el virreinato de la Nueva España. Y no es solo México, sino en el entorno convulso entre los siglos XVIII y el XIX el continente americano se re-configura totalmente, por un lado la America portuguesa se va a mantener unida en el Brasil aunque se va a separar ordenadamente de su monarquía, la America inglesa se mantendría atada a la monarquía en el Canadá, pero tras una guerra perdería las 13 colonias, las cuales formarían una nación unida decidida a expandirse. De la America francesa el Quebec quedaría como parte de la corona inglesa, mientras en Haiti después de separarse de Francia el régimen independiente crea una situación peor a la anterior. 

De entre estas opciones los territorios de la América española no decidieron mantenerse unidos a la corona (como Canadá), ni hacer una separación ordenada (como Brasil), tampoco separarse violentamente de la corona para crear una gran potencia independiente (como los Estados Unidos), más bien decidieron separarse violentamente para crear una serie de pequeños países, débiles y desunidos, que incluso se enfrentarían entre ellos, la situación social de estos nuevos regímenes llegaría a ser peor que la anterior, es decir, estamos más cercanos al caso de Haiti que de los otros países del continente. 

De ahí que la identidad tenga que estar vinculada con la derrota y la victimización y no con la grandeza o la expansión. La formación de la cultura mexicana se da a partir de los sucesos de hace un par de siglos, es decir, no hay una cultura mexicana previa a la creación de México como país, lo que hay una serie de practicas culturales y regionalismos dentro de esta parte de la America española. El estado mexicano surge como producto de la madurez a la que había llegado la sociedad en esta parte del imperio católico, sin embargo, no surgirá como una potencia de primer orden en el panorama geopolítico, sino como un país secundario y por lo tanto subordinado a la nueva potencia continental, los Estados Unidos.

Bajo estas condiciones, la historia, identidades y culturas regionales van a ceder el paso a un relato nacional, que al unificar la cultura bajo un nuevo estado va a tener que explicar la situación de fragmentación, decadencia y subordinación, de entre todos los pasajes de la historia se va a tomar a los personajes que mejor ejemplifiquen el relato nacional. Así en el fascinante período del encuentro entre grandes civilzaciones, se tomará como ejemplo a los derrotados mexicas y el fracaso de Cuahutemoc como líder, antes de eso, se reducirá a una idealización grosera y condescendiente a las grandes civilizaciones antiguas, sus múltiples desarrollos y formas de organización que tanto aportaron a la humanidad y que representan un reto intelectual para quienes nos abocamos a su estudio. 

De los grandes desarrollos económicos, artísticos, culturales y sociales que se dieron bajo la monarquía hispánica, se van a tomar los episodios más terribles dejando de lado, exploraciones y grandes gestas. Para concluir con este período, se toma la conspiración de Querétaro y su fallida insurgencia encabezada por Miguel Hidalgo como símbolo de la independencia y nacimiento de una nación que ni siquiera estaba en la mente del supuesto “padre de la patria”. 

La historia de México, como historia nacional o historia con “H” mayúscula es un continúo relato de verdades a medias o directamente mentiras que justifican a un estado débil frente a las grandes potencias. Pero para quien se adentra un poco más allá de documentales o libros de texto puede ver lo fascinante y compleja que es la historia de esta tierra.

A pesar de que México no surge como una gran potencia, es un país que aglomera una gran diversidad de pueblos y riqueza cultural bajo un marco político organizado. México es a la fecha un país con muchos problemas y desigualdades, a la vez que es la decido tercer economía más grande del planeta, hay quien plantea que la fragmentación de esta unidad política sería la solución ante los problemas que tiene nuestra sociedad, pero como ya hemos visto en la historia, la desunión es en buena parte lo que nos ha llevado a esta situación. A pesar de la auto-percepción de derrota al ser un país subordinado, México es también un estado fuerte y su cultura es de las más importantes de la humanidad un cambio de relato para empezar, podría colocarnos en otra situación distinta a la que ocasionó la fragmentación de hace 2 siglos. 

mapa hipotético de México

por Eric G. Cárdenas

Maestro en ciencias sociales, formado en economía y antropología. Actualmente abocado a la divulgación cultural, educación y turismo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *