30 de junio, un día como hoy pero de 1520 sucedió la “Noche Victoriosa” … ¿o era la “Noche Triste”? 

Las dos caras de la historia 

La historia es por un lado una disciplina que busca comprender los sucesos del pasado a través de las fuentes históricas y evidencia disponible, para tal fin se apoya del método científico. La gran mayoría de los historiadores que hacen esa labor no quieren meterse en las complicaciones que tiene la otra faceta de su disciplina, es decir, el uso que desde el presente se hace de la historia como herramienta política dentro de discursos de poder. En ese sentido, gracias a su tibieza, las personas que realmente pueden explicar el pasado le ceden esa labor a los grupos de poder, ya sea medios de comunicación, lideres partidistas y recientemente “influencers”. Así que la historia tiene dos caras, una que busca genuinamente entender los sucesos del pasado con base en una metodología bien fundamentada y otra, como instrumento ideológico del poder. 

La efeméride del día de hoy es un perfecto ejemplo, se trata de la expulsión de Hernán Cortés, capitanes tlaxcaltecas, soldados indigenas y españoles de la ciudad de Tenochtitlán. Esta expulsión se da en el solsticio de verano o muy cerca de el (habrá que ver el desfase del calendario juliano y gregoriano) y al inicio de la importante temporada de lluvias. Cuitláhuac levantó la restricción de solo hacer la guerra de día y ahora los guerreros tenochcas estaban llamados a emboscar a los extranjeros en su huida de la ciudad-isla de Tenochtitlán por la noche. Después de la muerte y exequias de Moctezuma, los extranjeros habían perdido el apoyo del grupo de poder que apoyaba último gran tlatoani y una nueva facción del poder tenochca los quería fuera de la ciudad, así que no tenían otra opción más que escapar y salvar la vida. En su huida de la ciudad tomaron todo el oro que pudieron de las casas de Axayacatl, donde habían acumulado lo traído por tenochcas y acolhuas, el oro que estaba trabajado en distintas formas de joyería, había sido toscamente fundido para podérselo llevar, algunos soldados lo reportaron a su capitán y otros no, para hacerse del preciado mineral pisoteaban las piezas de arte plumerío, mantas de algodón y finas pieles, que para los tenochcas tenían un gran valor (por eso eran el tributo de los pueblos conquistados), pero no para los españoles, quienes solo buscaban el oro. 

La batalla 

Al querer salir del ciudad pasó lo que esperaban, los puentes fueron retirados de la calzada de Tlacopan y recibieron ataques constantes de los otrora amigos tenochcas en medio de una lluvia torrencial que marcaba el inicio del verano en la cuenca de México. Con rudimentarios puentes e incluso usando vigas a manera de garrochas pocos españoles y tlaxcaltecas salvaron la vida. La mayor parte del oro cayó al lago sin posibilidad de recuperarlo, pues recibían los constantes golpes de los maquiahuitl tenochcas. Durante la batalla y en huida Hernán Cortés arengaba a sus hombres para que continuaran adelante, que si su vida estaba perdida no deberían preocuparse, pues otros cristianos vendrían a completar lo que ellos habían iniciado, la salvación de las almas de los que ahora eran sus enemigos, pero que si Dios les permitía salir vivos, regresarían a tomar Tenochtitlán para la cristiandad. La arenga de Cortés hizo efecto en el animo de sus hombres y lograron escapar. Los diezmados extranjeros alcanzaron tierra firme y continuaron la huida, en los pueblos cercanos no fueron atacados ese día y ya que la lluvia amainó, totalmente fatigados, descansaron un poco en el paraje conocido como Popotla. En un gran ahuehuete, Cortés se echó a llorar por la ciudad que con gran tristeza acababa de perder para la cristiandad. Prácticamente desde ese entonces y hasta la fecha, a ese suceso se le ha conocido como la “batalla de la noche triste”, muchas fuentes y revisiones historiográficas posteriores se refieren a este hecho de esta manera y desde el siglo XVI ninguna crónica indígena identifica esta como “noche victoriosa” pues no lo fue. 

Los tenochcas, principales enemigos de Cortés, o deberíamos decir, una facción del poder tenochca no la identificó como una noche de victoria, pues a fin de cuentas sus enemigos lograron escapar de Tenochtitlán, lo cual también tenía un impacto importante para los pueblos de la cuenca, ya que Tenochtitlán era percibida antes como una ciudad inconquistable, de la que se supone que no deberían haber salido con vida; pero lo hicieron, y no solo eso, sino que milagrosamente también salvaron la vida en la verdadera batalla decisiva que ocurrió días después, la de Otumba, donde un ejercito que podríamos calcular en unos 10,000 guerreros dirigidos por los tenochcas, fue emboscar a un millar de diezmados y débiles extranjeros que iban buscando salir de la cuenca de México rumbo a Tlaxcala. Ahí nuevamente de manera milagrosa, Hernán Cortés pudo escapar de los verdugos que buscaban su destrucción definitiva, de haber conseguido su objetivo en Otumba, esa si hubiera sido la batalla victoriosa de los tenochcas, pero la historia no ocurrió así y Hernán Cortés logró llegar a Tlaxcala para un año después tomar Tenochtitlán. 

Los hechos que desataron la enemistad entre tenochcas y Hernán Cortés son los siguientes

Durante casi ocho meses, de septiembre de 1519 a abril de 1520, Hernán Cortés mantuvo platicas muy cercanas con el huey tlatoani Moctezuma, después de complejas platicas y rencillas, Moctezuma acepta deshacer la excan tlataloyan (triple alianza) y reconocer al rey Carlos como legitimo soberano de esta tierra, terminar con los rituales a sus dioses y convertirse al cristianismo. Ordena la retirada de las figuras de las deidades de los templos así como había ocurrido en Tlaxcala. Pero a diferencia de Tlaxcala, donde esta decisión se había tomado a partir del consenso entre sus líderes, en Tenochtitlán había una facción opositora encabezada por Cuitahuac, hermano del tlatoani, que estaba totalmente en contra de la alianza con los españoles y hubiera acabado con los extranjeros fácilmente si así se lo hubiera mandado Moctezuma, pero el huey tlatonai nunca lo ordenó. Por el contrario, Moctezuma juntó a todos los tlatoanis para informarles su decisión de incorporarse a la Monarquía Católica. 

En ese momento, el más inadecuado posible, llegó a las costas de Veracruz Pánfilo de Narváez buscando llevar a Hernán Cortés encadenado de regreso a Cuba, un poder que parecía sólido y certero, como el de Herman Cortés, de repente mostraba inestabilidad. Esto, aunado a la inestabilidad de la cúpula de poder en Tenochtitlán ocasionó que las negociaciones de Moctezuma se deshicieran. El grupo de Cuitláhuac tomó más poder y cuestionó la autoridad de Moctezuma. Mientras el huey tlatoani permitió la realización de las fiestas, en particular la del Toxcatl, ceremonia previa a la temporada de lluvias en la que participaban grandes guerreros mostrando sus instrumentos de guerra, pero que en esta ocasión, se les prohibió portar sus armas ante la presencia de los extranjeros, pero faltaba Hernán Cortés, quien estaba enfrentando a Pánfilo de Narváez al oriente ¿no se suponía que entre los castiltecas había unidad?. El esposo de la noble tlaxcalteca, Maria Luisa Tecuelhuatzin, Pedro de Alvarado, quedó a cargo en Tenochtitlán sustituyendo la figura de Hernán Cortés, quien a los tlaxcaltecas  les había prometido hacerle la guerra a los tenochcas. En un entorno donde no estaba bien definido el poder y las lealtades, pasó la tragedia que tenía que suceder.  La fiesta del Toxcatl terminó con una matanza, guerreros tenochcas cayeron muertos por el hierro español y tlaxcalteca, Alvarado alegaría una conspiración para emboscarlos, mientras Cuitláhuac diría que fue una traición de los españoles y tlaxcaltecas que atacaron a sus desarmados guerreros. 

Moctezuma les pedía a uno y otro bando que dejaran de pelear, pues el ya había decidido por la unión, proféticamente dijo que esa actitud de encono solo traería la destrucción de su pueblo. Cuando Cortés regresó de derrotar a Narváez en Veracruz  el ambiente era de tensión en Tenochtitlán, para intentar salvar la situación le pide a Moctezuma que salga a calmar a su pueblo, pero el bando opositor ya tenía el control y apoyo del pueblo tenochca después de la matanza del Toxcatl, ¿Quien orquestó la matanza, quien la instigó y a quien beneficio? las luchas de poder eran constantes entre los pueblos mesoamericanos así como en cualquier parte del mundo, identificar culpables no sería más que una especulación con fines novelísticos, en los hechos, Cuitláhuac ya poseía el poder en Tenochtitlán, pero no había tomado en cuenta que ya estaba perdido su imperio. Con tristeza Moctezuma observó que su voluntad de unidad no podía ser cumplida pues al salir a hablar con su pueblo recibió el rechazo y de acuerdo a muchas fuentes, las pedradas de su propia gente. Ese día Moctezuma pierde la vida, nuevamente queda la duda ¿Quién mató a Moctezuma? ¿quién lo quería muerto? Algunos dirán que fue su propio pueblo al apedrearlo, otros que fue por instigación de los tlaxcaltecas que tenían como propósito conquistar y no aliarse con los tenochcas. Para Cuitláhuac era necesario que muriera Moctezuma para tomar el lugar de tlatoani y otros dirán que fue Cortés, quien una vez que su cautivo tlatoani ya no tenia poder y por lo tanto no le servia, simplemente tomó la decisión de matarlo, aunque antes de su muerte, Moctezuma le pidió a Cortés que cuidara de su pequeña hija Tecuixpo, quien siendo aún una niña, se tuvo que casar con Cuauhtémoc pero se convertiría en la mayor encomendera después de la caída de Tenochtitlán.  

La huida y la instrumentalización de la historia 

El hecho es que Moctezuma murió y los hombres de Cortés tuvieron que dejar la ciudad, dando lugar a la batalla de huida conocida como “La Noche Triste”, en ocasiones, el hecho es claro y central para el análisis histórico, pero pasa a segundo plano ante una pregunta más importante para la instrumentalización de la historia ¿quién mató a Moctezuma? Como lo mencioné antes, había muchas personas que querían a Moctezuma muerto, no obstante, nunca sabremos a ciencia cierta quien fue el artífice de su muerte, así que hay muchos sucesos susceptibles a la interpretación; interpretación que se hace partiendo de distintos análisis y posturas político ideológicas. Desde el relativismo cultural y el giro decolonial que ha alimentado teóricamente a las izquierdas indefinidas en México, el claro asesino es Cortés, un colonialista europeo al que lo mueve su ambición propia y no titubea en deshacerse de la gente que ya no le sirve, esta interpretación ha sido parte del relato hegemónico en nuestro México actual. Bajó esta interpretación, Cortés como invasor, traidor y asesino de Moctezuma es expulsado de la ciudad, en una noche que representa una victoria para los tenochcas, de esta manera queda satisfecha la ideología del régimen actual. 

Encontrar a un asesino, como sí de una investigación policiaca se tratase, es un como ya lo dije un aspecto secundario para el análisis histórico pero primario para construir un relato cargado de ideología. Así que sí hacemos el ejercicio de alejarnos de esa ideología “decolonial”  y tratamos de entender este hecho secundario, surgirán otras respuestas e interpretaciones de los sucesos. Al que menos le servia un Moctezuma muerto era precisamente a Cortés, pues aunque su poder estuviera debilitado seguía siendo el tlatoani y al menos con su presencia su escapada pudo haber sido más organizada, por otra parte, es un hecho que Moctezuma le pide que cuide de su hija, una acción que no le pedirías a tu verdugo. Por otra parte, aunque los tlaxcaltecas le guardaban rencor a Moctezuma, tampoco les servía de mucho acabar con el, pues como sucedió pusieron en riesgo su alianza con Cortés y su propia vida. 

Aunque es un aspecto secundario que no debería tomar el centro del análisis histórico, me parece interesante brindar otra interpretación con dos objetivos, primeramente ver que hay una amplia posibilidad de escenario con se quiere construir un relato a partir de hechos poco claros en la historia y como segundo objetivo, contrastar el relato oficialista y por lo tanto contrarrestar su carga ideológica. Así que en mi opinión, lo más factible es que Moctezuma haya perdido la vida a raíz de las pedradas que le arrojó la gente en la plaza, instigados por la cúpula de poder opositora, quizás solo quedo mal herido y alguien aceleró su muerte. La facción de Cuitlahauc y sus aliados serían los claros culpables de este suceso, pues tenian muchos motivos para que Moctezuma muriera y poder entonces tomar el control. Pero repito, Independientemente de quién provocó su muerte o lo ejecutó, los hechos son que Cuitláhuac tomó el poder y los extranjeros tuvieron que salir huyendo de Tenochtitlán, ¿fue esa una batalla triste para Cortés? Evidentemente sí ¿fue una noche victoriosa para los mexicas? Evidentemente no, pues no fue una victoria del todo para los mexicas y ninguna fuente lo menciona así. 

El hecho es también que los tlaxcaltecas a diferencia de los mexicas mantuvieron su promesa de alianza con los españoles y su reconocimiento a la Monarquía Católica, no sin algunos conflictos internos, los cuales el relato oficial usa para reivindicar algunos personajes tlaxcaltecas considerados heroicos por su oposición a la alianza con los españoles. En los hechos, Tlaxcala representó un refugió para Hernán Cortés y el sitio donde organizaría la coalición más grande de pueblos indígenas que por siglos no se había visto en esta tierra, incluso los mismos acolhuas, antiguos aliados de los mexicas, pelearían del lado de Herman Cortés en la toma de Tenochtitlán al año siguiente 1521. 

¿Deben ser considerados todos estos pueblos traidores por pelear contra la facción que tomó el poder en Tenochtitlán, primero encabezada por Cuitláhuac y luego por Cuauhtémoc? O ¿Cuitláhuac y Cuauhtémoc deben considerarse como los verdaderos traidores por enfrentarse contra todos estos pueblos y por no haber honrado la decisión del último huey tlatoani Moctezuma, quien ya había optado por la unidad?

Considerar a uno u otro bando como traidores es a fin de cuentas una interpretación desde el presente, en su momento nadie los consideró así y el resultado fue que triunfó la alianza iniciada por Hernán Cortés que comienza la instauración de un nuevo régimen basado en las instituciones de la Monarquía Católica. Esos son los hechos, la visión que desde el presente uno se formule de lo ocurrido, tiene más que ver con las ideologías actuales que con la historia, llamarle noche triste o noche victoriosa tiene en realidad poca utilidad para comprender los hechos del pasado, pero es muy útil para capitalizar la historia como discurso político. 

Por ejemplo, la CNHDH de México no explica cabalmente por qué debe considerarse “noche victoriosa” aunque ese sea el título que le da en su portal de internet, por otra parte, es un episodio que desde el gobierno federal mexicano ha sido re-interpretado como símbolo de la resistencia indígena, no obstante, como ya lo mencioné la mayoría de los pueblos indígenas lucharon contra los tenochcas y se aliaron con los españoles, así que este visión no tiene sustento.  

https://www.cndh.org.mx/noticia/batalla-de-la-noche-victoriosa-para-los-aztecas-durante-la-invasion-espanola-30-de-junio

Opinión final con base en los hechos 

En las fuentes la noche triste no fue una victoria, tampoco la batalla de Otumba, la victoria vino en la toma de Tenochtitlán y se celebró por mucho tiempo, en las recepciones del Virrey durante 3 siglos, en la fiesta de San Hipólito y en la Noche que Nadie Duerme de Tlaxcala. El querer celebrar la “Noche Victoriosa” como la expulsión de los extranjeros y símbolo de la resistencia indígena, responde simplemente a una instrumentalización de la ideología política actual, no a una genuina explicación de los sucesos históricos. Desde mi punto de vista “Batalla de la Noche Triste” tiene una fuerte carga emocional y por su relevancia a través de los siglos también tiene una carga histórica, por otra parte, referirse a este sucesos como “Noche Victoriosa” me parece un mote ñoño, que denota el poco conocimiento de la historia, la fuerte carga ideológica de la izquierda indefinida y su poco conocimiento de bases teóricas y filosóficas para explicar a las sociedades del pasado y del presente. Hablar de la noche victoriosa es una pobre instrumentalización de la historia que manifiesta una corriente política que le estorba a la verdadera izquierda. 

Mtro. Eric G. Cárdenas 

México Antes de México 

Algunos videos de mi canal donde hablo de estos sucesos: 

El mito del tesoro de Moctezuma 

La Conquista de México, Triunfo y Renacimiento 

Ixtlilxóchitl, el católico tlatoani acolhua que conquistó México

por Eric G. Cárdenas

Maestro en ciencias sociales, formado en economía y antropología. Actualmente abocado a la divulgación cultural, educación y turismo.

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