Selectividad al derribar monumentos

En varios países se ha optado por tirar estatuas de los colonizadores europeos de hace varios siglos. Por ejemplo en el paseo de la Reforma en la ciudad de México se retiró la estatua de Cristobal Colón debido a que a su llegado realizó varios actos de crueldad con los pobladores nativos, si bien, sus viajes abrieron la posibilidad de tener un reencuentro con la humanidad que había estado separada por milenios y que permitieron el surgimiento de la modernidad en el mundo, sus pecados en vida tienen más peso para el simbolismo de las sociedades actuales que sus logros. Sin embargo, ese mismo estado que observa los pecados en unos, decide mirar solo las virtudes en otros.

El 2023 es declarado en México el año de Francisco Villa por ser “El revolucionario del Pueblo”, membretes oficiales, imagen institucional y cabeceras de sitios web oficiales tendrán todo este año la figura de este personaje, al que se le ven solo sus virtudes pues encaja en el relato de levantamiento popular que fue la revolución mexicana. Pero se olvidan sus actos más atroces, entre ellos, el que ocurrió en Sonora cuando ya había sido derrotado por las fuerzas de este estado.

La masacre de San Pedro de la Cueva

En abril de 1915 el general Obregón había obtenido la victoria definitiva en Celaya contra las fuerzas revolucionarias de Pancho Villa. Derrotados, los villistas volvieron al norte y buscaron desesperadamente invadir Sonora, para posteriormente interntar una nueva expedición revolucionaria al centro del país, pero fracasaron.
En Noviembre de 1915, El derrotado ejercito De Francisco Villa cruzaba Sonora en retirada a Chihuahua, en las inmediaciones del pueblo de San Pedro de la Cueva se tenían grupos armados para proteger a la gente de los desertores villistas que asolaban los caminos, vieron aproximarse a unos bandidos y abrieron fuego sin saber que s trataba del mismo ejercito de Pancho Villa, en el tiroteo murió Mauricio Noriega y otros cinco hombres de Villa. El día 2 de diciembre el enfurecido Pancho Villa llegó al pueblo a arrestar a todos los habitantes del pueblo que sumaban más de 300, a quienes sacaron casa por casa para llevarlos a la plaza principal a ser ejecutados, hombres, mujeres y niños por igual estaban aterrorizados por los hombres del «Revolucionario del Pueblo».

El comandante de Villa, Macario Bracamontes, quien era originario de Sonora, le suplicó que no asesinara a mujeres y niños, a lo que accedió pero formó a los 136 hombres del pueblo para ser ejecutados, mayores y menores de edad, las mujeres verían morir a sus hijos y esposos. Los villistas fusilaron de cuatro en cuatro a hombres inocentes. Los pobladores rezaban porque el sádico revolucionario calmara su coraje y sed de sangre, para detener las ejecuciones, pero parecía determinado a acabar con todos los hombres. El jóven cura del pueblo Andrés Avelino se puso de rodillas para suplicarle que parara la masacre pero Villa lo mató de dos disparos.

Andrés Avelino
Andrés Avelino

Un alto a la barbarie genocida

Harto de la actitud de Villa el coronel Bracamontes sacó su pistola y lo retó a sacar la suya, ante esta acción Villa finalmente detuvo las ejecuciones, contabilizando 86 hombres inocentes fusilados por la furia del derrotado revolucionario. Durante las ejecuciones y en las horas posteriores, los villistas cometieron actos de barbarie con las mujeres del pueblo que habian hecho viudas y a sus hijos huérfanos. Villa ordenó quemar todo el pueblo, pero sus soldados menos crueles solo quemaron pastizales para hacerle pensar a Villa que habían cumplido su orden.

Sin mencionar el genocidio ocurrido, en los siguientes pueblos de Sonora los villistas fueron recibidos con vivas. El revolucionario se retira a la Hacienda del Canutillo, donde va a ensayar el modelo productivo basado en las cooperativas y en el reparto equitativo de la riqueza, sin embargo, cinco años después para aceptar la rendición de Villa se le pidió que entregara el Canutillo.

La complejidad de los movimientos revolucionarios en México a principios del siglo XX dejaron una gran mortandad a lo largo y ancho del país. Si los hombres mueren en batalla convencidos que siguen al bando correcto y que la guerra es la única forma de poner fina los conflictos, eso podría considerarse una muerte digna, pero cuando el rencor se vuelca en personas inocentes asesinadas con crueldad, estamos frente a los actos más viles de la humanidad ¿Por qué la figura de un asesino está en los membretes oficiales y ninguna de sus estatuas ha sido derrumbada?

por Eric G. Cárdenas

Maestro en ciencias sociales, formado en economía y antropología. Actualmente abocado a la divulgación cultural, educación y turismo.

Un comentario en «Si derribamos los monumentos de genocidas hay que quitar a Pancho Villa»
  1. No conocía esta historia de Pancho Villa, muchas gracias profesor Cárdenas por aportarla. Tiene razón con el tema de las estatuas, creo que las que haya de este personaje deberían ser retiradas, tras de dar a conocer el episodio terrorífico que expone aquí. El problema está en que Pancho Villa ha sido considerado un héroe en México durante un siglo y eso está en la cabeza de millones de personas. Pero, en cualquier caso, creo necesario dar a conocer hechos como este para valorar en su justa medida a los que han sido considerados como grandes líderes de México. El pueblo debe conocer cosas importantes de su historia para poder valorarlos.
    Saludos desde Madrid, España.

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