A la llegada de Andrés Pérez de Rivas al río Yaqui en el siglo XVII, los miembros de esta tribu ya le hablaban de los “heris” un grupo de nómadas que vivía en el desierto, en un lugar sin ríos, ni agricultura y de quienes obtenían sal y piel de venado. Las relaciones eran a veces de pacificas y a veces violentas, como es común en los grupos humanos. Es probable que el nombre con el que conocemos a esta tribu venga de la manera en la que los yaquis se referían a ellos y que signifique despectivamente “gente de la arena”, esta es la primera referencia histórica de la tribu que en la actualidad erróneamente seguimos llamando seris, pero que en su idioma se auto-nombran “comcaac” o gente ágil. Pueblo nómada que se adapto a las duras condiciones del desierto sonorense y que cruzaba las islas del Mar de Cortés entre Sonora y Baja California. 

Otros jesuitas además del evangelizador del Yaqui intentaron acercarse al inhóspito territorio de los comcaac, el mismo padre Kino, desde la misión de Caborca exploró el sur, llegando a su territorio y teniendo algunos contactos con ellos, pero nunca adoptaron al vida de las misiones, no se trasladaban a ellas y no podía haber misiones permanentes en una tierra con tan poca agua. Después de la época de los misioneros comenzaron a crecer los ranchos ganaderos en la frontera del territorio comcaac, conocido también como el “gran despoblado” a ranchos y villas cercanas llegaban los ágiles habitantes del desierto, cazaban las vacas que habían traído los rancheros y también se dice que despojaban de sus pertenencias a quienes cruzaban su territorio, es por ello, que se inicia una guerra contra los seris. 

Algunos generales y políticos abiertamente los consideraban salvajes y buscaban su para tomar posesión del territorio. Ante los ataques constantes del ejercito mexicano los comcaac se refugiaron por muchos años en la Isla Tiburón, un sitio donde podían estar más seguros pero donde resultaba más dura la vida, pues había menos ojos de agua y animales de cacería. Algunas leyendas cuentan que caminaban todo el día, más de cien kilómetros recorriendo la isla. También se dice que las personas que habitaron en ese tiempo median más de 2 metros y eran considerados gigantes. 

Cuando comienza la revolución mexicana cesan los ataques a los pueblos indígenas, se reporta que para ese entonces solo quedaban 350 miembros de la tribu en 2 clanes, el de la Tortuga y el del Pelicano. Poco a poco vuelven a tierra firme e incluso se establecen cooperativas pesqueras en la recién fundada Bahía de Kino donde llegan a vender el pescado, en esos años de la década de los treinta los comcaac comienzan a integrarse a la economía de la región, no obstante, se alejan de Bahía de Kino para regresar a sus lugares sagrados, a los ojos de agua y sitios de cacería y recolección. 

Para los años 70 el gobierno mexicano reconoce oficialmente su territorio ancestral en la costa del Mar de Cortés y se les identifica como los guardianes de la Isla Tiburón, en este momento comienza el periodo de sedentarización en 2 comunidades principales, Punta Cheuca y el Desemboque. Los comcaac en la actualidad mantienen su idioma así como una cultura muy particular, son un pueblo indígena con una historia muy distinta en México. A través de sus cantos hacen honor a los ancestros que sufrieron los ataques de los invasores y después de haberse refugiado en la Isla Tiburón la siguen considerando un lugar sagrado. En su espiritualidad honran a la naturaleza, la luna y el sol. Desde hace varios años aceptan que entren visitantes a su comunidad y comparten algo de su cultura con ellos, por lo cual el turismo comienza a ser cada día más relevante, sobre todo en al comunidad de Punta Chueca. Visita a este grupo indígena en grupo o de manera privada, contacta a Turismo Taruk:

https://turismotaruk.com/tour-bahia-de-kino/

por Eric G. Cárdenas

Maestro en ciencias sociales, formado en economía y antropología. Actualmente abocado a la divulgación cultural, educación y turismo.

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