Si en algún momento se celebró algo parecido al Día de Muertos en la época prehispánica debió ser en ciertas veintenas donde se ofrendaban a los muertos en batalla o de otras causas, sobre todo en el solsticio de invierno. Además en lo más profundo del invierno, a finales de enero el calendario mesoamericano tenía los 5 días vacíos que precedían el fuego nuevo y el inicio de un nuevo año. 

En el siglo XVI Motolinia observa como el 2 de noviembre, día de los finados o fieles difuntos, llevan ofrendas al templo que consisten en maíz, mantas, gallinas, cacao y comida. Con la llegada del catolicismo se integran un calendario ritual que fue apropiado por las comunidades autóctonas, como se constata en las fuentes, se privilegiaban las aportaciones rituales propias de los pueblos indígenas dentro de la liturgia católica, para que fuera la propia fe de las personas la que permitiera la evangelización, la elaboración de nuevas relaciones simbólicas con lo sagrado es una constante en la historia de la humanidad. 

Así que a lo largo de los siglos se fueron integrando nuevos aspectos a la celebración estos tres días del calendario ritual: 31 de octubre víspera de todos Los Santos, 1 de noviembre día de Todos Los Santos y 2 de noviembre día de muertos o de los fieles difuntos. A lo largo de las generaciones se fueron agregando nuevos elementos que continuan enriqueciendo la cultura y vida humana, calaveras de azúcar, recuerdo a familiares (y no solo a las almas del purgatorio), elaboración de pan de muerto, papel de china picado, visita a los panteones, recorrido por las calles para que los niños pidan “calaverita” y las más recientes elaboraciones como fiestas de disfraces y el desfile de catrinas en las grandes ciudades. 

El Origen del «Tradicional» Desfile de Día de Muertos en CDMX

Muchos dan las gracias a James Bond por el “típico” desfile de “día de muertos” que se institucionalizó en la Ciudad de México a mediados de la década pasada, pero no fue Sam Mendes director de Spectre (2015) el primero en elaborar para Hollywood y por lo tanto a nivel global un desfile de día de muertos. El primero fue el chicano Robert Rodriguez en “Érase una vez en México” el hijo de migrantes mexicanos nacido en Estados Unidos saltó a la fama después de hacer con 3 pesos un “western” fronterizo de actualidad de manera independiente (el Mariachi 1992) después pasó a dirigir películas con grandes estrellas de cine. En Érase un en México muestra un desfile en el día de muertos que es a la vez una protesta contra los cárteles, donde el presidente va a dirigirse a la nación en Culiacán y este desfile acaba convirtiéndose en una revuelta popular frente un golpe de estado militar, un sombrío relato del que salen airosos los héroes de la trama. 

A través de una de las festividades que más distinguen a México por su colorido y variedad de elementos culturales de todas partes del mundo, propio de nuestra sociedad barroca, se ha representado el día de muertos de distintas formas a nivel mundial. La película de 2003 de Rodríguez no tuvo el impacto a nivel mundial que tuvieron otras como la ya referida Espectre (que además cuenta con una chica Bond mexicana) o “Coco”, de Disney con algunas otras como El Libro de la Vida o la mexicana Día de Muertos, que no pudo rivalizar por la hegemonía cultural del gigante californiano. 

¿Qué comunicamos como cultura el Día de Muertos?

En diferentes  películas, eventos y celebraciones se continuarán agregando aspectos culturales, las siguientes elaboraciones que rodeen a esta festividad, (que en esencia es un tiempo para pedir que las almas de nuestros ancestros se encuentren bien), seguirán agregando elementos culturales y comunicando lo que es nuestra cultura a nivel global, pero, ¿qué queremos comunicar? ¿Una cultura que busca rechazar sus múltiples orígenes? o una que se muestra alegre, festiva y con animo integrador

Mtro. Eric G. Cárdenas 

por Eric G. Cárdenas

Maestro en ciencias sociales, formado en economía y antropología. Actualmente abocado a la divulgación cultural, educación y turismo.

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