
Más allá de las conquistas reales. Tres lugares míticos en los que creían los españoles y buscaban en América
A pesar de que hoy vemos la toma de México Tenochtitlán como la culminación de la conquista y el logro más grande de los conquistadores junto con la conquista del Tahuantinsuyo, lo cierto que es que las fantasías que los conquistadores tenían en su mente, los impulsaban a seguir buscando lugares de leyenda mucho más ricos que los grandes estados indígenas de América. Aquí hay por ejemplo tres lugares míticos que impulsaron la colonización de regiones apartadas de América.
El Dorado
Esta leyenda surge en 1530, una vez que ya había varias exploraciones en la zona de los Andes sudamericanos. El mito se alimentó ante la ambición de encontrar ciudades más ricas que Tenochtitlán y ante un ritual donde al dirigente de una tribu muisca de la actual Colombia se le llenaba de una sustancia pegajosa y se le rociaba con polvo de oro. Una vez cubierto en oro arrojaban ricas ofrendas en una laguna volcánica. Los nativos difundieron la leyenda de una ciudad llena de oro construida en lo profundo de la selva y que lo que ellos poseían no se comparaban a lo que encontrarían en El Dorado. Se cree, que con esta leyenda buscaban alejar a los españoles de sus pueblos y propiciar que encontraran a los aguerridos pueblos del amazonas quienes los aniquilarían. La expedición más extensa en busca del Dorado fue la emprendida por Francisco de Orellana, representó el intento más tenaz por encontrar esta inexistente ciudad en medio de la selva, navegó todo el río Amazonas, el más caudaloso del mundo, por lo cual acabó con todos sus recursos, así que prefirió morir en la selva que regresar en la ruina y deshonrado a los establecimientos hispanos, al nunca haber encontrado El Dorado.

Cibola y Quivira
En el año 713 d.c. ante la invasión islámica en Mérida, España, 7 obispos huyen de la región y con su retirada se alimentó la leyenda que para proteger las reliquias cristianas se hicieron a la mar a una tierra lejana pues nunca se les volvió a ver. Las leyendas decían que habían fundado las ciudades de Civola y Quivira, en el siglo XVI con las conquistas de América, las fantasías se siguieron alimentando en la mente de los conquistadores españoles y pretendían encontrar en Norteamérica las ciudades que fundaron los 7 obispos perdidos siglos atrás. En particular, Pánfilo de Narváez, quien fue a perseguir a Cortés a la Nueva España resultando hecho prisionero y tuerto, derrotado y vejado por el conquistador de México, años después desembarcó en la Florida para comenzar con la búsqueda de las míticas ciudades.
Su expedición fue desastrosa, él y la mayoría de sus hombres murieron en la Florida, pero los sobrevivientes lograron cruzar Aridoamérica de oriente a poniente. Uno de ellos, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, escribió lo que habían vivido en 10 años de convivir con las tribus del norte del continente.

Llegando al occidente por la sierra de Sonora los sobrevivientes tornan hacia el sur y llegan finalmente a San Miguel de Culiacán. Al narrar los grandes pueblos que habían visto, siguieron alimentando la imaginación de que estaban cerca de Cibola y Quivira.
El franciscano Fray Marcos de Niza tomó al africano Estebanico, uno de los sobrevivientes de la expedición de Narvaez que acompañó a Cabeza de Vaca, para ir a los territorios por donde se encontraban las ricas ciudades de las que hablaban los nativos y que el fraile pensaba que eran las 7 ciudades perdidas fundadas hace cientos de años. Sin embargo, en la realidad eran asentamientos permanentes propios de la zona de Oasisamérica, en Nuevo México Estebanico pierde la vida y Fray Marcos de Niza afirma que había visto a lo lejos Cibola y Quivira, esta mentira la dijo para hacerse de un ejercito y realizar su labor evangelizadora con las poblaciones que vio en el norte del continente. Ante estás noticias, el Virrey Mendoza envío a Francisco Vazquez de Coronado a conquistar las anheladas ciudades, junto a Niza cruza la sierra de Sonora con una actitud beligerante. Al darse cuenta que no existían las prometidas riquezas la colonización de esas regiones quedaría pendiente por un siglo más y el franciscano perdería la confianza de los nativos.
Para ver más de la conquista de Sonora mira el link en el canal de México Antes de México:
https://www.youtube.com/watch?v=mUQgcygPmSY
La California
A finales del siglo XV y principios del XVI se publicó una serie de libros de caballería iniciados con el Amadis de Gaula. El autor Garcías Rodríguez de Montalvo en su quinto volumen habla sobre las proezas de Esplandian o sergas de Esplandian donde narra como el personaje lucho con un ejercito de mujeres durante la toma de Constantinopla. Las mujeres venían de una gran Isla poblada solo por mujeres negras que vivían como amazonas gobernadas por la reina Calafia. Sus armas y herramientas eran todas de oro pues no había otro metal en la isla, decía la novela.

Además de los sueños del preciado metal estaba el anhelo de encontrar mujeres de hermosos cuerpos robustos, valentía y fuerza espiritual muy grande, esta isla lejana se econctraría cerca del paraíso terrenal. Al parecer, esta novela leída por Hernán Cortés nunca salió de su mente pues seguía buscando este mítico lugar, así como un paso marítimo entre el el Pacifico y el Atlántico, por donde debieron haber cruzado las amazonas de California para luchar en la toma de Constantinopla,s como decía la novela. Felipe II le había prometido a Cortés que si conquistaba otro reino, entonces en aquel sí podría ser gobernador pero no en la Nueva España que había ya conquistado. El conquistador de México gastó una gran parte de su riqueza en la fallida expedición, pero aun se usa su nombre para nombrar al mar que exploró en el norte de la Nueva España, el Mar de Cortés.
Para visitar el Mar de Cortés mira el sitio de Turismo Taruk en Sonora: https://turismotaruk.com/sabes-de-donde-viene-el-nombre-del-mar-de-cortes/
