El 24 de octubre de 1539, en la ciudad de Manila, capitanía General de Filipinas un soldado estaba en labores de guardia en la muralla del Palacio del Gobernador, ya que recientemente había ocurrido el magnicidio perpetrado por remeros chinos a Gomez Perez Das Mariñas y Ribadeneira, quien gobernaba en está parte del dilatado imperio de Felipe II donde no se ponía el sol.  

Se esperaba la proclamación de un nuevo gobernador de este territorio que entonces estaba bajo la jurisdicción del Virreinato de la Nueva España con sede en la ciudad de México, este vinculó entre ambas ciudades México y Manila, es muy importante para esta historia. 

Los soldados estaban alertas ante la posibilidad de un nuevo ataque chino al palacio y uno de ellos, agotado de la larga jornada nocturna, empezó a marearse, se cuenta que luchaba por mantener los párpados abiertos, pero finalmente le ganó un pesado parpadeó por unos segundos y cuando volvió a abrir los ojos, se encontraba en un lugar desconocido. 

Rápidamente preguntó desorientado a las personas del lugar ¿en dónde estaba? La respuesta lo dejó helado, estaba en la plaza mayor de la ciudad de México. El soldado, impresionado aseguró que era imposible estar en México, pues hace unos segundos se encontraba a más de 14 mil kilómetros de distancia, en Manila, y un viaje de una a otra ciudad en la época llevaría más de dos meses. 

En los documentos consta que aquel día fue apresado un hombre desorientado que llevaba un uniforme extraño, de soldado, pero muy distinto al que se usaba en Nueva España, el hombre que caminaba por la ciudad de México estaba vestido como guardia de Manila. Uno de los hechos más impactantes de este fenómeno, es que como se dijo, un viaje tardaba meses entre México y Manila, así que aún no se habían recibido las noticias acerca del deceso del Gobernador de Filipinas, pero este hecho fue referido por el desorientado soldado, las autoridades novohispanas no le creyeron y fue encarcelado bajo cargos de deserción y prácticas diabólicas. 

Un par de meses después arribó el celebre galeón de Manila a Acapulco, trayendo además de los productos las noticias del reino asiático, de las cuales, la noticia más importante era la muerte del Gobernador Ribadeneira de Filipinas a manos de remeros chinos. Además de confirmarse el hecho en la ciudad de México, la tripulación dio testimonio del soldado desparecido que había estado presente un día después del magnicidio del gobernador. Inmediatamente el soldado teletransportado fue liberado y regresó a Filipinas. 

Algunos cronistas mencionan este suceso, destaca Fray Gaspar de San Agustín que en su relación de las conquista de las Filipinas, menciona, “El Santo Oficio de la ciudad de México le mando volver a las Islas Filipinas donde le conocieron muchos que me aseguraron de la certeza de este suceso”.

Esta y otras historias las cuenta Emilio Acosta en su libro Crónicas Sobrenaturales del Imperio Español, Adquiere el libro en Amazon México: https://amzn.to/49dTj56 Otras leyendas que ahi vienen las he tratado en otro post: https://waymexico.com/las-conquistas-miticas/

por Eric G. Cárdenas

Maestro en ciencias sociales, formado en economía y antropología. Actualmente abocado a la divulgación cultural, educación y turismo.

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